La interioridad se descubre como una Tierra prometida, conviene ir a su encuentro. Por otra parte, ella misma se acerca y se dirige hacia el que la busca, ofreciéndose a su mirada. En el itinerario interior, no hay punto de referencia. Creer descubrirlo sería ilusorio. No existe ningún agarradero ni sensible, ni mental, ni voluntario. Nada: dice Juan de la Cruz. La vida interior es más un desprendimiento que una adquisición. La fuente está obstruida, conviene desatascarla.(Marie Madeleine Davy)
Así es Betania, hogar, hospitalidad, compartir corazón. Las amapolas huelen a Betania, sencillez, transparencia, inocencia, limpieza de corazón. Entra hermana, hermano, aquí puedes encontrar otra Betania, hogar donde Jesús descansa, aquí también puedes encontrar tú las palabras del maestro y las de una amiga, Betania. Para los que buscamos vivir con profundidad, el Dios de los Encuentros nos sale al paso. En este blog podemos encontrar esas palabras nacidas en momentos de lectura silenciosa.

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