El medio principal es la oración y la reflexión sobre el sentido de la vida, ahondando nuestra experiencia interior y adentrándonos en un nuevo nivel de conciencia, donde el deseo y el apego ya no tiranizan nuestras vidas. Pero es también útil escribir un diario, hacer un boceto, pintar o entregarse a cualquier arte creativa. Todo esto tiene el efecto de objetivar nuestros pensamientos y sentimientos, y de liberarnos de su dominio. Todo esto es bueno. Pero cuando ya se ha dicho y hecho todo, creo que no hay sustituto para la apertura de la propia alma a otro; a alguien que acepta, que ama, que escucha, que no juzga, que refleja sobre mí lo que está en mi mente y corazón, que me ayuda a reconocer la voz del Espíritu en mi vida.

